CADE 2018 - ¿CERO SOBORNOS? – NO JODA, Sr. ROQUE BENAVIDES
CADE 2018 - ¿CERO SOBORNOS? – NO JODA, Sr. ROQUE BENAVIDES Se inició la 56ava. Edición de CADE 2018 en Paracas. Iniciativa empresarial anual, que reúne para sus intereses particulares, a toda la plutocracia angurrienta. Edición N° 56. Y ¿Cuáles son sus frutos en esos 56 largos años? Sin entrar a un análisis histórico:… ¿Es esto? ¿De qué Roque Benavides, denuncie, ahora, en estos tiempos, al aparato judicial de una persecución al empresariado? ¿Ahora son víctimas? Si siempre han sido victimarios y el poder judicial, fue su principal arma para cometer sus latrocinios. Es decir, se quejan de los que siempre los han alcahueteado y han validado todos los abusos y corrupción que cometieron a través de toda la vida republicana, en contra de todo y de todos? ¡! NO JODA, Sr. BENAVIDES ¡! Que se quieran alinear subrepticiamente con la tendencia que empapa al país, eso de la LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN, eso es otra cosa. Se entiende, porque es tendencia, pues. Hipocresía pura, impúdica, interesada y distractora. SOBORNO CERO es su lema(ahora), y hacen alusión a los sobornos, como si esa hubiese sido la única practica a la que hubiesen recurrido a lo largo de la historia del Perú. Desde que los españoles fueron desalojados del poder gubernamental por San Martin, el Perú se creyó libre e independiente. FALSO, craso error. Los españoles solo se ausentaron. Los cortesanos de España, Inglaterra, Francia y unos cuantos europeos más, tomaron el poder factico, con la ayuda de los criollos arribistas. Desarrollaron estrategias más sutiles. Y conservaron el dominio sobre el clero, el poder Judicial y sobre todo el aparato estatal, pero cual tinterillero, lo hacían tras bambalinas. Cerraron sus círculos de sangre y de pantorrilluda amistad, y se protegieron en barrios y clubes exclusivos. Crearon una red inmensa de testaferros y adictos. Y corrompieron a cuanto escriba y leguleyo había en el país. Los grandes empresarios están en otra fiesta. Su malganada riqueza, ya está limpia, lavada, almidonada y planchada. Son prístinamente inimputables. Lo hicieron en épocas anteriores, en que sin ningún control estatal, hacían lo que les daba la gana. Hoy, lo siguen haciendo, con métodos distintos y encubiertos en una maraña impenetrable de leguleyadas, manejadas por staff de abogados en Planilla con terno y corbata, adictos y desprolijos de legalidad y justicia. Cuando los alcanzó la modernidad en que de una u otra manera se les tomaba cuentas, acerca de su comportamiento en el ámbito nacional, se inventaron para sus bajos propósitos, mascaradas, como RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL: Cuatro cuadernos, diez calaminas y cincuenta panes, a cambio de 1,000 fotos y publirreportajes de medios mermeleros, a cambio de la publicidad de sus marcas. Luego, OBRAS POR IMPUESTOS: carreteras, colegios, puentes, etc. que de alguna manera directa o indirectamente les traslada un beneficio tributario, mediatico y logístico o de personal entrenado específicamente para sus empresas. En otras latitudes hace tiempo ya se han desterrado estas prácticas de limosna populista y paternalismo encubierto. El mundo, ya inclusive superó criterios como VALOR COMPARTIDO, que su mismo nombre se explica a sí mismo, es decir proyección sincera y real de beneficios de la empresa a la comunidad interna y a la comunidad de su entorno. Pero solo, cuando se realiza como un apostolado sincero y de compromiso humanístico y no, como una hipócrita tómbola. Es cierto, las empresas deben generar utilidades y deben tener reinversión en sus propias empresas, pero si los balances año a año son abultados y con números gruesos en azul y el status de su personal sigue igual, tan igual como los pobres barrios del entono en que están enclavadas estas industrias y comercios. Eso, sí es una corrupta y desleal forma de tratar a sus colaboradores y al entorno social en que se desarrollan y generan sus riquezas. En el Perú, los directorios o sea los dueños, para evitarse los contenciosos a los que estarían expuestos de gerenciar sus propias empresas por las disparatadas y absurdas leyes que engendra el figuretero parlamento, han optado por “encargar” las gerencias a tecnócratas sumisos que van mas allá de sus propias responsabilidades, convirtiendo las relaciones laborales en verdaderas oficinas de “miedo al despido”. Esta nueva estirpe de gerentes, se rodea de argollas perfectas de sumisos cómplices de las exigentes órdenes, para lograr objetivos, objetivos superiores aun a los planificados por la razonabilidad proporcional al mercado. Todo vale. Sacrifican aumentos de sueldos, condiciones de confort laborales, a cambio de presentar balances a los directorios ausentes, quienes se sorprenden por la excelencia de los mismos, sin saber o sabiendo que mientras ellos tengan las manos limpias, los dejaran “sin querer queriendo” seguir cometiendo toda clase de abusos, mientras ellos, los directores, se han refugiado en sus Shangrilas virtuales. ¿Cuánta responsabilidad tiene la tradición empresarial en el Perú, en los casos Dreyfus, en el guano de Islas, en la desastrosa guerra contra Chile, golpes de estado, en la industria azucarera, en la explotación minera y el brutal saldo ecológico, en la fuga de capitales, en los monopolios, en el copamiento absoluto de todas actividades empresariales que quitan espacio a los emprendedores, en el dominio financiero nacional, etc.? ¿Son suficientes Cuatro cuadernos, diez calaminas, cincuenta panes, para que la memoria nacional olvide que nos deben un juicio de valor ético, un pedido de perdón, un mea culpa y un propósito de enmienda?. Porque saldar la deuda que tienen con el erario nacional y con cada uno de los peruanos es imaginablemente impagable.
0 Comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal